Colección Particular
Paul Cézanne
Una de las razones que se
argumentan para explicar el porqué de la amplia serie de autorretratos de
Cézanne -se conocen 47- sería la lentitud de su forma de trabajar y la
desmesurada cantidad de sesiones a las que sometía a sus modelos. El marchante
Ambroise Vollard llegó a posar en más de 125 ocasiones, lo que asustaría a los
demás modelos que pudieran posar para el artista.
En esta ocasión, el maestro
centra más su atención en el rostro al representar su busto, renunciando a la
postura de tres cuartos de obras anteriores y posteriores. El pintor se
concentra en su mirada, que se dirige de reojo al espectador, creando una
contraposición en las líneas estructurales de la composición. La pincelada es
aplicada contundentemente, siendo el propio color el que organiza el conjunto a
través de los diferentes trazos que se estructuran en variadas direcciones.
Está fórmula tan personal de Cézanne será la antesala del cubismo ya que tiende
a la geometrización de la composición a través de las pequeñas facetas, como si
de un puzzle se tratara.
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