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lunes, 18 de noviembre de 2013

Parábola de los ciegos / Pieter Brueghel el Viejo

Galería Nacional de Capodimonte

Pieter Brueghel el Viejo
El tema del cuadro está inspirado en las palabras del Evangelio de san Mateo (XV, 14): "… si un ciego guía a otro ciego, caerán juntos en la misma fosa." La comitiva, compuesta por seis individuos, camina hacia el curso de un riachuelo, en el que caen los dos hombres de vanguardia. Cada personaje ha sido caracterizado con extraordinario detalle, complaciéndose el pintor en describir los distintos tipos de ceguera. Por su condición de mendigos y vagabundos, llevan los caminantes objetos tales como una zanfonía, escudillas, bolsas y faltriqueras. Sus indumentarias son heterogéneas y andrajosas. Un examen en detalle muestra la técnica de ejecución a base de pinceladas paralelas que construyen los efectos de modelado y textura. El paisaje, poblado por varias casas y una iglesia, posee una luz invernal y grisácea que funde los contornos de las formas.

domingo, 20 de octubre de 2013

El misántropo / Pieter Brueghel el Viejo

Galería Nacional de Capodimonte


Pieter Brueghel el Viejo
Lienzo de propósito alegórico que queda ilustrado por la inscripción que aparece en la parte baja del cuadro, concebido como un tondo sobre un soporte cuadrado. El tema es de interpretación difícil. Un anacoreta, vestido con túnica y capucha de estameña azul, se halla en actitud meditativa, ignorante de que un extraño personaje trata de apropiarse de su bolsa. Éste adopta la apariencia de un mendigo y se halla incluido en una gran esfera transparente, coronada por una cruz. El objeto recuerda el símbolo del poder imperial, o la bola del mundo que en las representaciones artísticas se pone en manos del Niño Jesús, de Cristo triunfante o de Dios Padre. Puesto que la inscripción flamenca que figura al pie alude a que el anacoreta vive apartado del mundo porque lo considera indigno de él, hay que suponer que el cuadro tiene una intención sarcástica. Un examen de sus detalles de ejecución muestra la utilización de una técnica muy libre, basada en trazos de condición dibujística que forman una especia de rasgueado. El paisaje posee, asimismo, calidades difuminadas y fundentes que dan una gran homogeneidad a todos sus elementos, la pradera, los árboles, el molino, el pastor y sus ovejas.

martes, 14 de mayo de 2013

Triunfo de la muerte / Pieter Brueghel el Viejo

Museo del Prado

Pieter Brueghel el Viejo
Desarrolla Brueghel un tema característico de la iconografía medieval, revistiéndolo de unos caracteres anecdóticos que le proporcionan extraordinario impacto narrativo. Al igual que en la pintura del Bosco, la descripción se basa, en lo ideológico, en una filosofía de hondo pesimismo, mientras que, en lo formal, cabe rastrear elementos tomados de las series de estampas que popularizaron la imagen de la muerte en la Europa nórdica. El marco paisajístico carece apenas de importancia, ya que los primeros términos quedan ocultos por las masas de pequeños personajes que en ellos pululan, al tiempo que las lejanías se hallan oscurecidas por humaredas de incendios, su paisaje vegetal arrasado por la catástrofe. Simbólicamente se yerguen en ellas mástiles coronados por ruedas de carro, lúgubres picotas sobre las que se balancean los cadáveres. El relato es compresible para cualquier espectador; a la izquierda, dos hombres hacen sonar la campana que señala la hora final. Llega la muerte con carácter colectivo, sin respetar sexos ni clases sociales. A pesar del anuncio, coge desprevenidos a todos. En un primer plano, a la derecha, una mesa sin comensales, todavía repleta de manjares, indica tal circunstancia. De la fiesta campestre no sobreviven más que una pareja -en amoroso concierto, inminentemente amenazada pero ajena a lo que ocurre a su entorno- y un caballero que se apresta a desenvainar su espada para defenderse de lo irremediable. Las legiones de la muerte, parapetadas tras sus escudos, avanzan en apretadas filas sobre la masa, que sucumbe al ataque de la vanguardia. El caos está colmado de escenas sangrientas, de personajes horrorizados. Ciertos cadáveres ya han sido amortajados; uno de ellos yace en un ataúd con ruedas. El tribunal de la muerte, presidido por la enseña de la cruz, contempla impasible la hecatombe. Ante él -en el lado izquierdo de la composición- circula un carro cargado de cadáveres que sin duda pasarán a engrosar los ejércitos de los muertos. Revestido de su capa con vueltas de armiño y asiendo todavía el cetro, recibe el rey el golpe fatal. Los cuerpos, en fin, van cayendo segados por las guadañas. 
El marco ambiental anodino sirve, en suma, para resaltar la pequeñez, crueldad y falta de sentido común del hombre, que pretende rectificar un destino que le ha sido impuesto. Su visión comporta también una dosis de humor sardónico, patente, por ejemplo, en la figura del juglar, con jubón ajedrezado, que trata de esconderse bajo la mesa. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, el artista era hombre preocupado por el saber de su tiempo, trataba de transmitir un mensaje filosófico valiéndose de unas imágenes cuyo análisis superficial podría resaltar engañoso.

sábado, 27 de abril de 2013

Predicación de san Juan Bautista / Pieter Brueghel el Viejo

Museo de Bellas Artes, Budapest.

Pieter Brueghel el Viejo
A primera vista lo que cuenta Pieter Brueghel en esta tabla es el episodio bíblico de la predicación de Juan Bautista, precursor de Jesús. Pero la escena está situada en el mundo del pintor, los Países Bajos del siglo XVI. Brueghel plasma un momento de la vida diaria de su tiempo: el sermón de un paladín de la reforma. Estos predicadores reunían a sus fieles en las afueras de la ciudad, para evitar el control de las autoridades españolas que por entonces dominaban los Países Bajos y perseguían el movimiento reformador. 
Entre la muchedumbre hay varios individuos de procedencia exótica. A la izquierda vemos a un guerrero de Asia, por delante de un dignatario turco. Están allí para subrayar el valor universal del mensaje evangélico. Juan Bautista señala a Jesús (vestido de azul) como el Mesías, pero ellos no son los protagonistas del cuadro, porque forman parte de una muchedumbre variopinta que es lo que verdaderamente interesa al artista. Entre la muchedumbre hay representantes de todas las clases sociales. En primer plano vemos a un gitano leyéndole la mano a un burgués. La idea de la igualdad de los hombres ante la palabra de Dios sugiere el clima creado por los movimientos reformadores más radicales, que se inspiran en la Biblia para hacer una crítica social muy concreta.

jueves, 14 de febrero de 2013

Juegos de niños / Pieter Brueghel el Viejo

Kunsthistorisches Museum de Viena

Pieter Brueghel el Viejo
La imagen que contemplamos es de lo más curiosa, tanto por el tema como por la ausencia total de datos que puedan explicar el motivo que llevó a Brueghel a pintar un cuadro así. El tamaño es suficientemente grande como para que el artista nos muestre una panorámica de su ciudad, completamente ocupada por niños. Los críos están entregados a todo tipo de diversiones, cada grupo enfrascado en su actividad. Los estudiosos de costumbres populares y étnicas han llegado a identificar al menos ochenta y cuatro juegos diferentes, de los cuales muchos siguen hoy en día vigentes en muchos países: la gallina ciega, la cucaña, la peonza, etc. Se ignora cuál es el significado del cuadro. Algunos suponen que pudiera ser una alegoría de la infancia, o tal vez parte de una serie sobre las diversiones del ser humano, pero es difícil asegurarlo.

Día oscuro / Pieter Brueghel el Viejo

Kunsthistorisches Museum de Viena

Pieter Brueghel el Viejo
Brueghel realizó este cuadro que hoy se conoce por el Día Oscuro como la ilustración de un mes del año, tal vez enero o febrero. El cuadro iba a formar parte de una serie con los doce meses, pero parece ser que tan sólo se realizaron seis meses de la serie (incluidos cuadros tan famosos como La Cosecha o Cazadores en la Nieve). Este mes se considera enero o febrero, porque el muchacho con la linterna alude al mes con los días más cortos (enero), mientras que la poda de los sauces se realizaba en febrero. Los campesinos parecen comer dulces típicos de Navidad, por lo que parece más probable que se trate de enero. La apacible tarea humana se desarrolla en un plano dominado por los colores cálidos mientras que al fondo vemos un paisaje nublado, bajo una luz muy fría y con las aguas agitadas tempestuosamente por la tormenta.

lunes, 11 de febrero de 2013

Adoración de los Magos / Pieter Brueghel el Viejo

National Gallery, Londres

Pieter Brueghel el Viejo
La Adoración de los Magos es una imagen arquetípica y extensamente tratada por artistas de todas las épocas y todos los estilos. Sin embargo, sólo algunos consiguen dotarla de un aire nuevo. Es lo que ha hecho Brueghel, con un alarde de imaginación y antitradicionalismo que puede equiparase con el Bosco. Igual que él, Brueghel ha vestido a sus personajes con fantásticas vestiduras, como el traje del rey negro, que recuerda a las vestiduras de indígenas americanos que se recibían como rarezas en Europa. También exagera los rasgos de los protagonistas, hasta lo grotesco, hasta lo absurdo. El rey que ofrece el incienso es horroroso, pero no menos que otros que pueden verse: el soldado con casco a la izquierda, o el de las gafas a la derecha del todo. Son rasgos cómicos, variantes burlescas sobre el tema que ayudan a verlo de una manera nueva.

martes, 5 de febrero de 2013

Camino del Calvario / Pieter Brueghel el Viejo

Kunsthistorisches Museum de Viena

Pieter Brueghel el Viejo
Los grandes cuadros de Brueghel recuerdan la actividad de un hormiguero, con miríadas de pequeños personajes pululando por su superficie, como se agitaban los demonios en las tablas religiosas del Bosco. Es inevitable relacionarlos, aunque son bastantes las diferencias que los separan. La impresión que causa este cuadro en un primer instante es el del caos más absoluto. Sin embargo, a poco que se estudie se advierte una sutil estructura en zig zag que nos conduce desde el primer plano donde se encuentra María, consolada por San Juan y las santas mujeres, hacia izquierda, derecha, etc. Así podemos seguir el desfile de asistentes a la crucifixión. En el centro exacto del panel está la figura de Cristo bajo la cruz, hacia la cual se inclina la cabeza exánime de su madre. Al fondo, al final de la serpiente formada por la masa humana, un círculo perfecto de curiosos rodea el lugar donde se están levantando las cruces. Allí el cielo se ha oscurecido y las nubes ocultan el sol, los cuervos sobrevuelan el lugar y los perros pelean entre sí. En la procesión, los hombres riñen con sus esposas, los buhoneros se acercan con sus mercancías y los caballeros cabalgan con orgullo sus monturas. Es un ambiente casi de feria, ante el que lloran desconsoladas las santas mujeres, ocultando sus rostros en pañuelos de encaje, como princesas flamencas del siglo XVI.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cazadores en la nieve / Pieter Brueghel el Viejo

Kunsthistorisches Museum, Viena

Pieter Brueghel el Viejo
Si en sus dibujos llegó a otorgar, como Durero, la primacía a la Naturaleza desnuda, en sus óleos introduce aspectos de la pintura de género, que narra pormenores de la vida cotidiana de Flandes. A pesar de la influencia que cierto tipo de paisajismo ejerció sobre Brueghel durante su recorrido italiano, no renunció a la introducción de estos elementos costumbristas típicamente flamencos, que llegaron a constituir una parte esencial y autónoma de su obra. Esta dualidad, la pintura de género y el paisajismo, alcanzará durante el siglo XVII un triunfo decisivo. Los cazadores se desplazan, de espaldas, siguiendo una diagonal que lleva nuestra mirada hacia la derecha, hacia la infinitud del paisaje nevado, coronado por una cima rocosa; esta diagonal estructura toda la obra, y es seguida tanto por los árboles del primer plano como por la villa que se extiende a media distancia.

lunes, 24 de septiembre de 2012

La cosecha de heno / Pieter Brueghel el Viejo

Galería Nacional de Praga


Pieter Brueghel el Viejo
Este paisaje pintado sobre tabla corresponde a la serie los meses, que el artista ejecutó poco antes de su muerte. Por su tema, el cuadro simboliza el mes de junio en dicho calendario pictórico. La vista que Brueghel ofrece de la campiña en los albores del estío se organiza de acuerdo con un esquema cromático tradicional. Predominan los tonos ocres en el primer término poblado por un hombre que afila su guadaña, tres segadoras, varios personajes que transportan cestas sobre la cabeza y una mujer a caballo. El campo de heno amarillento establece la transición hacia cotas verdeantes por las que se desparraman las casas de la aldea. Un promontorio rocoso señala el jalón de un primer horizonte, tras el cual emerge la línea azulada de las colinas lejanas. El simple análisis de la estructura cromática de la composición basta para dar la medida de su coherencia. Brueghel concibió esta obra como una sinfonía de espacios y, aunque el paisaje sea imaginario, tratando de reconstituir fielmente la realidad óptica. La variedad de los recursos técnicos empleados es sorprendente. Los personajes y los objetos situados en los primeros planos reciben un tratamiento conciso, reforzado por nítidas líneas de dibujo. Por el contrario, los últimos planos, envueltos en una atmósfera azulada que concede al paisaje una fría luminosidad, se difuminan ópticamente creando un convincente efecto de distancia. La zona del río y la lejana ciudad, en la parte superior derecha, constituye uno de los mayores logros de la pintura paisajista de todos los tiempos.  

miércoles, 6 de junio de 2012

Torre de Babel / Pieter Brueghel el Viejo

Kunsthistorisches Museum, Viena

Pieter Brueghel el Viejo
Brueghel pintó varios cuadros con el mismo tema tras su estancia en Roma. Esta se conoce como la Gran Torre de Babel, y resulta evidente que los niveles de la construcción están inspirados en el impresionante Coliseo romano, que Brueghel visitó. Tal vez lo grandioso de esa ruina inspiró a Brueghel lo sublime y al mismo tiempo lo vano o efímero del esfuerzo humano. Así es como generalmente se interpreta esta imagen: la Torre de Babel, monumento a la vanidad del hombre y su inconsecuencia, pero al mismo tiempo tan magnífica... En el interior de la torre pueden catalogarse todo tipo de actividades humanas, todas contribuyendo a la elevación de la torre. Los colores son excelentes y el paisaje de fondo está en la mejor tradición de las panorámicas de Patinir.

lunes, 29 de noviembre de 2010

La siega - The Harvesters – Pieter Brueghel el Viejo


Pieter Brueghel el Viejo
La representación de labores agrícolas características de los diversos meses del año fue utilizada durante la Edad Media para componer alegóricos calendarios. La composición presenta tres zonas cromáticas: un primer término con los colores vivos de las figuras de los campesinos agrupados bajo el árbol, la superficie dorada del campo y un último plano en el que se suceden, de forma perfectamente articulada, las gamas de grises, verdes y añiles. En este fondo se combinan las variadas formas de los caminos, las alquerías y la aldea, teniendo como fondo las aguas cristalinas del lago.
El grupo de campesinos ofrece una muestra del espíritu irónico de Brueghel, quien personifica en estas figuras la resignada actitud de las clases sociales más pobres que, en la época, se hallaban verdaderamente esclavizadas a la tierra. La ejecución revela las líneas del dibujo preparatorio, apenas cubiertas por capas de color muy líquido que, por un fenómeno de envejecimiento ha cobrado singular transparencia.

miércoles, 16 de junio de 2010

Proverbios flamencos – Proverbs - Pieter Brueghel el Viejo


Pieter Brueghel el Viejo
Constituye uno de los cuadros más divertidos que se hayan pintado jamás. Ya en el año 1668 aparece una pintura bajo el título El mundo al revés, representado por muchos proverbios y moralidades, que indudablemente ha de ser ésta.
El largo título da la pista para la interpretación de la composición múltiple, que a primera vista parece cuajada de extravagancias inexplicables. El pintor se ha propuesto dar la visión de un mundo absurdo poniendo en acción literalmente los refranes y dichos populares. Naturalmente toma los que decía el vulgo en los Países Bajos del siglo XVI, por lo que muchos escapan a nuestra comprensión. Pero cualquiera verá, en el río, cómo “el pez grande se come al chico”.
Se han llegado a aplicar, en las representaciones que hay en la agitada superficie, ciento dieciocho proverbios a la actitud de las figuras correspondientes. Pondremos un ejemplo a fin de hacernos una idea del mecanismo mental que rige la obra, Sólo en el pequeño porche apoyado en una columna y cubierto por pizarra que hay en el centro mismo se descubren tres proverbios escenificados, a saber: “encender velas al diablo” (pedir favores a los enemigos), “confesarse con el diablo” (hacer confidencias a quien nos puede perjudicar) y “soplar en la oreja” (infundir sospechas a alguien).
El repertorio alegórico popular conseguido con este análisis resulta utilísimo para entender las extrañas figuras de otros cuadros de Brueghel, y también del Bosco, en los que suelen repetirse muchas de las aparentes extravagancias que vemos aquí y que el público de la época debía comprender sin dificultad.

viernes, 28 de mayo de 2010

El país de Jauja – The Land of Jauja - Pieter Brueghel el Viejo


Pieter Brueghel el Viejo
Obra de sorprendente imaginación, realizada sólo dos años antes de la muerte del artista. Tan fabuloso reino ha sido representado por un paisaje placentero, a orillas de un lago, en el que se yerguen formaciones rocosas de manteca o azúcar, de las que emerge un hombre armado con una cuchara, sin duda satisfecho de su labor de zapa en tan golosa materia. Un cerdo se pasea por los términos lejanos; lleva un cuchillo hincado en su lomo y alguien ha consumido ya parte de su solomillo, utilizando el animal como charcutería ambulante. Algo más cerca, un pavo desplumado se introduce de buen grado en una fuente de estaño, a la espera de ser comido. Los habitantes de tan paradisíaco país aparecen tendidos en el suelo, reponiéndose de los excesos gastronómicos. Olvidadas junto a ellos yacen sus armas, instrumentos inútiles en esta tierra de la abundancia. Sobre la mesa redonda colocada en torno al tronco del árbol se acumulan manjares y recipientes, esperando la reanudación de los apetitos de los durmientes. A la izquierda, bajo una construcción cuyo tejado lo forman innumerables tartas, hace acto de presencia un guerrero cubierto con yelmo, quien parece haber perdido todo su espíritu bélico. Por encima de cualquier otra consideración, es evidente que Brueghel ha pretendido ir más lejos que la mera anécdota. Jauja, la tierra de promisión donde nada falta, donde el hombre no debe realizar esfuerzo alguno para su supervivencia, se presenta aquí como la medicina ideal de la humanidad, que en este medio podrá olvidar sus permanentes querellas y ansia de poder.

Cabeza de vieja – Old Head - Pieter Brueghel el Viejo


Pieter Brueghel el Viejo
Pintura sobre tabla que, a pesar de sus reducidas dimensiones, revela la capacidad del maestro en sus últimos años para elevar a una categoría monumental los personajes del pueblo, siempre descritos con crítica ironía, lo que los identifica con defectos peculiares del género humano. La anciana aparece de perfil, con lo que el pintor puede mostrar la monstruosa configuración de su nariz, la brevedad de la frente huidiza y la expresión bobalicona de una gran boca, carente de labios, que aloja escasos dientes. Técnicamente, Brueghel despliega una pincelada en trazos paralelos que producen un efecto de rasgueado y convincente claroscuro.

viernes, 30 de abril de 2010

Los mendigos – Beggars - Pieter Brueghel el viejo


Pieter Brueghel el viejo
La intención satírica es evidente, cinco personajes tullidos, provistos de los más extravagantes medios ortopédicos, aparecen en un escenario sin anécdota acompañados por la figura de una mujer cuya condición de mendigante revela el cuenco de estaño que lleva en su mano. La interpretación del conjunto plantea, sin embargo, problemas insolubles hasta la fecha. Dado que los personajes se adornan con colas de zorro, se ha pretendido que representen a los miembros del partido calvinista que se oponía a la dominación española. En todo caso, resulta evidente que los personajes presentes en esta composición llevan atuendos carnavalescos y probablemente personifican diversos estamentos de la sociedad: el rey con su corona de cartón, el soldado con un casco de papel, el burgués con su bonete, el campesino con su gorra y el obispo con su mitra. Por otra parte, la invalidez física de los personajes tal vez deba tomarse como imagen de la decrepitud moral del género humano.

martes, 27 de octubre de 2009

La caída de los ángeles rebeldes - The fall of rebel angels - Pieter Brueghel el viejo

Museo de Bruselas


Pieter Brueghel el viejo
El arcángel san Miguel, con sus espada, su coraza y su escudo cruzado y con el manto flotante, se acomoda a la iconografía tradicional, aunque estilizándola hasta el limite. Lo mismo ocurre con los demás ángeles que planean en el espacio superior, bajo el limbo luminoso con que se indica el cielo., Pero bajo los golpes de sus armas, bajo el estruendo de las largas y curvadas trompetas, está el torbellino de los demonios resistiéndose a precipitarse al abismo. Aquí es donde se despliega la imaginación de Brueghel creando seres insólitos mediante la arbitraria combinación de los más diversos elementos humanos, animales y hasta vegetales. Criaturas monstruosas, patéticas y ridículas al mismo tiempo, deben de encerrar las más extrañas significaciones, los más rebuscados simbolismos en los que no se puede penetrar porque sólo la mente del pintor poseía la clave.

La caída de Ícaro - Fall of Icarus - Pieter Brueghel el viejo

Museo de Bruselas


Pieter Brueghel el viejo
El asunto propuesto es una fábula mitológica: Ícaro escapa del Laberinto de Creta volando con las alas de cera que le ha fabricado su padre, Dédalo, pero el orgullo le hace elevarse hacia el sol, el calor derrite la cera y el Joven se precipita  en el mar.
Gracias al titulo que lleva el cuadro podemos identificarlo con seguridad, pues el pintor ha minimizado el asunto de tal modo que únicamente se ven las piernas de Ícaro hundiéndose en el agua. Más importancia concede al labrador que conduce el arado, al pastor que guarda su rebaño y a la nave que atraviesa el estrecho, con lo que parece indicar que la humanidad queda indiferente ante la desgracia que ocurre a su lado. Pero más allá de la intención moral, si la hay, Brueghel ha aprovechado el pretexto del mito para pintar un paisaje encantador e irreal, como ensoñado; un paisaje en el que además hace un certero estudio de las gradaciones de la luz, de los matices del aire y del agua. Parece predecir o presentir el impresionismo.

El empadronamiento de Belén - The census in Bethlehem - Pieter Brueghel el Viejo

Museo de Bruselas


Pieter Brueghel el Viejo
Es esta una de las obras más características del maestro. El tema se refiere a la llegada a Belén, para inscribirse en el censo ordenado por el emperador Augusto, de José y María, quienes, ante la afluencia de forasteros, no encuentran lugar en la posada. Este asunto evangélico pierde todo su carácter sacro en manos de Brueghel, quien no sólo prescinde de cualquier convencionalismo tradicional en la pintura religiosa, sino que, además, traspone el episodio de Palestina a una aldea flamenca cubierta por la nieve. El relato se convierte así en un gran paisaje con figuras, dentro del cual se multiplican las escenas de género, sin que le preocupen al artista la impropiedad o el anacronismo. Allí aparecen las casas del país con sus empinadas techumbres, las fachadas en escalera y hasta la iglesia con su campanario. Hasta la indumentaria de los personajes es la propia de los aldeanos del siglo XVI, no la de los judíos de la antigüedad.
Hay que buscar detenidamente a José y María para apreciar que, sin atributo externo ni símbolo visible, son la mujer montada en un burro y el hombre encorvado que tira del ramal, llevando a su lado al buey que ha de acompañar también el nacimiento del Niño en el establo, formando un pequeño grupo en la parte más próxima y casi central de la composición. Ya se ve que no van a encontrar alojamiento, porque una multitud se agolpa a la puerta de la típica posada, puesta bajo la enseña de la Corona Verde. Aquí y allá numerosas personas se afanan cargando leña, acarreando fardos, construyendo una cabaña, guisando, patinando o simplemente charlando. Es todo un mundo rural captado con observación certera y con enternecido humor.  

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