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lunes, 24 de febrero de 2014

Daniel en el foso de los leones / Pedro Pablo Rubens

National Gallery of Art, Washington

Pedro Pablo Rubens
Hacia 1615, fecha asignable a esta pintura, es cuando Rubens alcanza la plena expansión de su estilo dramático y de su oficio. La actitud implorante del profeta desnudo es de un patetismo barroco, logrado por la expresión formal y externa. En cuanto al buen oficio, los nueve leones, todos en posiciones distintas, dan su mayor interés a la obra por el concienzudo estudio animalístico que requieren y que debió exigir múltiples anotaciones del natural. La observación ha sido completa, no sólo en cuanto a los movimientos y posturas de estos animales, sino también en las calidades táctiles de sus miembros, pieles y pelajes. Ya es sabido que en el taller de Rubens se prestó cuidadosa atención a la pintura animalística y que de entre sus discípulos salió algún especialista del género tan importante como Frans Snyders, que incluso colaboró con el maestro entre 1611 y 1616, por lo que sería verosímil que le hubiera prestado su ayuda en este cuadro.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Entierro de Cristo / Pedro Pablo Rubens

Galería Borghese

Pedro Pablo Rubens
El cuadro fue ejecutado en el primer viaje del artista a Roma, hacia 1605, es innegable la atmósfera italiana de esta composición. A la utilización del elemento clásico del sarcófago, tratando sus relieves con un concepto de la grisalla que recuerda el método de Mantegna, se suma una clara influencia de Tintoretto en la figura barbada de José de Arimatea. El sentimiento colorista y luminoso es de filiación claramente veneciana, si bien con la inclusión de tipos físicos, como la Magdalena, propios del arte flamenco.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El martirio de san Livinio / Pedro Pablo Rubens

Reales Museos de Bruselas

Pedro Pablo Rubens
El asunto es de una extremada crueldad. El santo obispo ha sido asaltado por unos bandidos que lo someten a toda clase de torturas. En el momento recogido por el artista acaban de arrancarle la lengua que uno de los verdugos ofrece en las tenazas a la voracidad de un perro. Como en tantas composiciones barrocas la escena terrenal se contrapone a una visión celestial. Sobre las nubes contrasta la ira de los ángeles vengadores, que esgrimen el rayo destructor, con la dulzura de los angelotes que descienden portando la corona y la palma para el mártir. Todo ello crea una indescriptible tensión en esta gran obra, que bien puede llamarse magistral.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Cuatro estudios de la cabeza de un negro / Pedro Pablo Rubens

Reales museos de Bruselas

Pedro Pablo Rubens
En la presente obra el pintor ha tomado un modelo exótico, de acusados caracteres raciales, y lo ha pintado en cuatro posiciones diferentes con otras tantas expresiones, usando una paleta limitada de la que están proscritos los colores brillantes de su producción habitual. Es un ejercicio y una disciplina a que se somete el autor en busca de la intensidad, donde se muestra elocuentemente el rigor que profesaba Rubens, ese rigor que sirve de oculto y sólido soporte a su opulencia barroca. El personaje, inconfundible en sus facciones, aparece en otras obras del mismo pintor, especialmente en algunas de sus epifanías. También se le ha reconocido en cuadros de Van Dyck. Hay que suponer, pues, que el negro fue modelo de ambos artistas en Amberes por los años 1615 a 1620, que es el período a que corresponde el cuádruple retrato.

martes, 18 de octubre de 2011

Camino del Calvario / Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
De dimensiones gigantescas, con más de cinco metros y medio de altura, es un cuadro de altar pintado para la abadía de Afflighem, cerca de Bruselas. Fue ejecutado en los años inmediatamente anteriores a la muerte del artista en 1640, es decir, cuando Rubens era sesentón, lo que hace sorprendente la magnitud del empeño, sobre todo teniendo en cuenta que desde 1635 padecía fuertes dolores reumáticos en la mano derecha. Aun suponiendo que en una obra de estas dimensiones participaran los ayudantes del taller, la inconfundible calidad del maestro asegura su intervención personal y predominante en la obra, con un esfuerzo heroico. En este lienzo de su definitiva madurez se conjugan todos los elementos de la nueva y grandiosa iconografía creada por él y llevada a sus últimas consecuencias de dinamismo y de exaltación de las formas. El movimiento ascendente de la composición sugiere la gloria del Calvario. El aparente torbellino de figuras está perfectamente ordenado, con una sabia gradación de efectos dramáticos, con su centro en la caída de Cristo bajo el peso de la cruz, ante la Verónica, que le enjuga el rostro, la desolación de la Virgen y san Juan, el esfuerzo del Cirineo y la resistencia de los dos ladrones empujados por los soldados. Rubens fue capaz de condensar todos los episodios evangélicos de la vía dolorosa, con una imaginería nueva, dentro de la más estricta tradición iconográfica, por ejemplo, en detalles como el de hacer pelirrojo al mal ladrón igual que los pintores medievales.

martes, 19 de abril de 2011

Retrato de Isabel Brandt - Isabella Brandt - Pedro Pablo Rubens

Galería de los Uffizi

Pedro Pablo Rubens
Rubens pintó el retrato de su esposa en 1625, poco menos de un año antes del fallecimiento de la dama. Por entonces había alcanzado el artista una celebridad tal que se veía obligado a atender numerosos e importantes encargos, tanto para personajes regios, como para comunidades religiosas, cabildos catedralicios, iglesias y capillas gremiales. Al retratar a su primera esposa, Rubens ha sabido captar la vivacidad de un rostro de treinta y cinco años de edad, presidido por bellos ojos almendrados que hacen olvidar la vulgaridad de unos rasgos que han dejado de ser jóvenes. Entrada en carnes, la modelo tiene una expresión afectuosa y bonancible que sin duda corresponde a la realidad sicológica del personaje. “En verdad que he perdido una excelente compañera –dijo Rubens a su muerte-. El solo remedio a todos los males es el olvido que engendra el tiempo.” Cuatro años más tarde, el artista se casaría de nuevo, esta vez con una sobrina de Isabel Brandt, la joven Elena Fourment.

viernes, 18 de marzo de 2011

Cleopatra – Pedro Pablo Rubens

Galería nacional de Praga

Pedro Pablo Rubens
El pintor ha elegido uno de sus modelos femeninos habituales, una joven de robusta anatomía, dotada de un rostro redondo en el que predomina el rectilíneo perfil de la nariz. Se trata de un tipo de belleza muy frecuente en la obra de Rubens, sea en asuntos mitológicos, históricos o bíblicos. Las carnaciones han sido valoradas con una sabia teoría de claroscuros, gracias a la cual se integra la figura en el espacio que la circunda, espacio que no contiene alusiones concretas de paisaje. Prefiere el artista dramatizar la escena con un celaje barrido por masas de nubes oscuras, cuya ambigüedad no permite decidir al espectador si la figura se halla en un interior o al aire libre. Cleopatra provoca el ataque de la serpiente enrollada en su brazo izquierdo obligándola a morder un platillo de oro. Sobre el fondo de la ampulosa túnica carmesí, el áspid cobra una calidad viscosa y repugnante.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Venus y Adonis - Venus and Adonis – Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
Obra que constituye un ejemplo clarísimo del proceder y fuentes de inspiración del artista flamenco. Al comparar este cuadro con el de Tiziano del mismo tema se observarán de inmediato curiosas analogías. En primer lugar, en el ritmo de las figuras y, en segundo término, en el gesto de Adonis empuñando la lanza. Ello demuestra incuestionablemente que Rubens se inspiró en la obra de su ilustre predecesor, probablemente a través de un grabado, circunstancia que justifica las posiciones invertidas de derecha a izquierda que ambos personajes ocupan en el lienzo. Para no incurrir en el plagio, el autor sitúa a Cupido junto a Adonis, en actitud de impedir su marcha por el procedimiento de abrazarse a una de sus piernas, y dispone a los dos lebreles en un plano más retrasado. El hecho constatado por la comparación se halla refrendado por otros muchos casos en la producción de Rubens, quien ya en su primera visita a la corte española, en 1603, realizó numerosas copias de los Tizianos existentes en las colecciones reales. Para la figura de Venus, el pintor se sirvió de su esposa Helena Fourment como modelo.

domingo, 3 de octubre de 2010

Lamentación sobre Cristo - Lamentation of Christ – Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
A la luz de una antorcha puesta en alto, la Virgen y María Magdalena lloran a la vista del cuerpo muerto y desnudo de Jesús.
El potente claroscuro es ajeno a la habitual luminosidad de Rubens y en él está presente, sin duda, el estudio de las obras de Caravaggio. El italianismo del cuadro se acentúa aun más por la entonación, bastante fría, e incluso por el concepto de la composición. Se trata de un boceto, o más bien de una “primera idea” que responde a la impresión producida por el arte italiano en Rubens y que el pintor no debió llegar a plasmar en una obra definitiva.

lunes, 23 de agosto de 2010

Bacanal de Andros – Bacchanalia of Andros - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
Algunas veces una copia puede tener tanto interés como un original cuando el copista es un artista de talento y manifiesta su propia personalidad al interpretar de nuevo lo que otro hizo antes. Cuando el genio copia a otro genio, hace un ejercicio de comprensión, rinde un homenaje de admiración sin duda, pero también se plantea un problema pictórico ajeno que otro trazó y lo resuelve según su propio sentir. Transfigura, de este modo, a su propia manera, lo que el primer maestro hizo; lo traduce a su estilo le infunde su personal sentimiento. Esta apasionante experiencia queda de manifiesto en esta obra, copia del cuadro de Tiziano que se conserva en el Museo del Prado.
Si nos tomamos la molestia de confrontar los dos lienzos, saltará a la vista la distancia que hay entre la serena poesía de Tiziano y el dinamismo barroco de Rubens. La situación es la misma, los personajes idénticos, y hasta los árboles y el aire vibran con otro estremecimiento. Un siglo escaso separa al original de la copia, más que copia, nueva versión, y en ese tiempo ha habido una mutación profunda en la sensibilidad estética.
Rubens hizo su primer viaje a Madrid en 1603, enviado por el duque de Mantua, a cuyo servicio estaba entonces en Italia. Contempló y admiró en el regio alcázar y en El Escorial los numerosos cuadros de Tiziano, que durante largos años había trabajado para el emperador Carlos y para su hijo Felipe II. Copió la Bacanal y también la Ofrenda a Venus.

martes, 20 de julio de 2010

Mercurio y Argos – Mercury and Argos - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
Se narra un episodio de la mitología clásica. Júpiter ha seducido a Io y para ocultar el desliz la convierte en ternera. Confía la custodia del animal a Argos, a quien vemos reposar en incómoda postura, recostado en el tronco de un árbol. Se dice que Argos tenía cien ojos y sólo cerraba la mitad de ellos para dormir; a Rubens se le ha resistido esta monstruosidad y sólo le ha puesto dos ojos, pero el izquierdo bien abierto. Llega Mercurio (el Hermes griego) dispuesto a rescatar a Io, para lo cual se vale de su habilidad como músico. Con el sonido de su flauta adormecerá por completo a Argos y podrá salvar a la metamorfoseada reina.
Rubens ha dispuesto una composición muy simple con las tres figuras alineadas, valorando el contraste entre los tres cuerpos: el bello y ágil de Mercurio, el fuerte y musculoso de Argos y el cándido de la vaca. Por entre ellos circulan el aire y la luz, que viene del horizonte y traspasa los nubarrones. El efecto barroco está logrado por la agitación del paisaje tras la quietud de las figuras.
Cuando se contempla con detalle esta o cualquier otra obra de Rubens siempre sorprende la maestría del pincel que define y modela con maravillosa eficacia.

lunes, 19 de julio de 2010

La caza del jabalí – Wild-Boar Hunt - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
Cuadro clamoroso en que resuenan los rumores del bosque, las trompas, los gritos de los hombres y los alaridos de las bestias. Todo es vertiginoso en la exaltación barroca de este cuadro: los caballos que persiguen a la fiera, los perros que se lanzan sobre ella, los hombres de a pie que esperan a la alimaña para rematarla.
Ahora bien, todo este torbellino venatorio está perfectamente ordenado y dispuesto por grupos dentro de la fragosidad del bosque. Las resonancias y los ecos están distribuidos como los sonidos de una orquesta en la que el pincel de Rubens hace oficio de batuta. Y de todo ello emana una sabia armonía, tan admirable en su conjunto como en la perfección de cada detalle.
Es obra de la plenitud del artista y uno de sus más bellos paisajes.

sábado, 10 de julio de 2010

El niño del pájaro – The baby of bird - Pedro Pablo Rubens


Tabla de roble con un niño rubio y robusto, de medio cuerpo y de perfil, juega con un pájaro que abre las alas. La sencilla anécdota y el modo en que está tratada la pintura parecen indicar que se trata de un estudio. Y lo confirma el hecho de que esta misma cabeza se repite en el ángel situado en el ángulo superior derecho de la Virgen de la guirnalda. Se supone que el modelo es Albert, el hijo mayor del pintor, nacido en 1614.

lunes, 31 de mayo de 2010

Virgen de la guirnalda – Madonna on Floral Wreath - Pedro Pablo Rubens


Responde a un modelo de cuadro religioso desarrollado por diversos pintores del momento, el cual conjuga figuras y ornamentación floral. Rubens adoptó para su realización el procedimiento de colaboración con otro artista, en este caso su gran amigo Jan Brueghel de Velours. A Brueghel corresponde por supuesto la guirnalda de flores, cuya técnica minuciosa y cuidada se diferencia claramente del método efectista y espontáneo de Rubens.

Rubens e Isabel Brandt – Rubens and Isabella Brandt - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
El autorretrato con su esposa documenta un acontecimiento de la vida intima del pintor, su matrimonio con la hija de un famoso jurista de Amberes. La composición muestra a la feliz pareja en un escenario campestre, siguiendo una fórmula habitual en el retrato de grupo de la época. El esposo presenta a sus treinta y tres años un aspecto juvenil, mientras que la dama atestigua con su suntuoso atavío que el pintor había alcanzado ya una posición holgada. Sorprende el conservadurismo formal de la obra, en la que no es posible señalar ningún elemento de influencia italiana. Al parecer, Rubens quiso atenerse a las más pura ortodoxia de la pintura flamenca del momento, probablemente porque se trataba de un cuadro destinado a su propia casa, un cuadro con una función social.

domingo, 30 de mayo de 2010

Rapto de las hijas de Leucipo – Rape of the Daughters of Leucippus - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
Una de las composiciones más celebres de Rubens, se halla transido de un espíritu barroco italiano. Su composición aporta un ritmo convulso y un dinamismo que son característicos del estilo plenamente formado de Rubens. Cástor levanta a Hileira sin desmontar del caballo, ayudado por Pólux, quien trata de vencer la resistencia de Foebe, arrodillada. Al encabritado caballo de Pólux se aferra un amorcillo, mientras que otro personaje infantil alado tiene la brida del de Cástor. El ritmo del cuadro, compuesto sobre una de las diagonales, viene dado por la figura de Hileira, cuyo brazo izquierdo extendido señala el eje que determina las posiciones respectivas de cada uno de los personajes. Su mano, en violento escorzo, proyecta las formas hacia el celaje, eliminando la sensación de gravidez que pudiera determinar la elección por el pintor de un punto de vista muy bajo. La superposición de las figuras al paisaje, así como el nivel del horizonte, recuerdan la fórmula de Tiziano. Este cuadro es, en suma, producto de un profundo estudio de los principios de composición clásica, desarrollados por Rubens con una sensibilidad genial para la captación del movimiento.

Paisaje con el arco iris – Landscape with the rainbow - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
En su esporádica dedicación al paisajismo, Rubens se nos muestra siempre vinculado a sus recuerdos y a ciertas formulas aprendidas en su juventud. El cuadro ofrece un espectro cromático incomparable, y una gradación de los planos espaciales, en virtud de su densidad de materia, que anticipa la pintura flamenca y neerlandesa de la segunda mitad del siglo XVII.

viernes, 28 de mayo de 2010

Cristo crucificado – Christ crucified - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
Este Cristo constituye un señalado ejemplo de la manera rápida del maestro, en tanto que la simplicidad de su composición es determinante del dramatismo de la obra. La cruz aparece, aislada en un paisaje hostil, en cuyo fondo se perfilan los edificios de Jerusalén; sobre la ciudad planean nubes estratificadas a las que los últimos destellos del crepúsculo conceden un aspecto siniestro. Por contraste, posee la figura de Cristo una luminosidad propia; su anatomía se halla descrita con una técnica de grisalla que rinde el efecto de morbidez. Las sombras profundas, así como las líneas de dibujo que describen los contornos, fueron realizadas con una tonalidad rojiza, característica de la manera del pintor.

domingo, 14 de febrero de 2010

La Kermesse – The Kermesse - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
El maestro aborda un tema de sabor popular que gozaba de gran aceptación entre la clientela del momento. El cuadro, de formato apaisado, muestra un sistema compositivo tradicional tomando como eje una de las diagonales. En la parte izquierda acumuló el artista los grupos más compactos de figuras, ante un fondo de árboles y una posada. El paisaje se abre hacia la derecha, con lejanías difuminadas bajo un cielo intrascendente. Cada uno de los elementos compositivos aparece realizado con extraordinaria espontaneidad y técnica de notable economía, utilizando en todo momento como valor pictórico las transparencias de la imprimación del lienzo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Elena Fourment y sus hijos – Elena Fourment and her sons - Pedro Pablo Rubens


Pedro Pablo Rubens
El pintor había contraído nupcias con esta dama en 1630, cuatro años después de la muerte de su primera esposa, Isabel Brandt. A partir de ese momento en la obra de Rubens aparece frecuentemente la efigie de Elena Fourment, sea en retratos, composiciones mitológicas, religiosas o escenas galantes. El artista ha hallado su ideal de belleza femenina; como demuestra este retrato, una belleza de aspecto campesino y saludable, cuyo canon es de una robustez muy superior al renacentista. En el cuadro aparecen junto a ella sus hijos Francisco –en el regazo-, Clara Juana y, probablemente, Isabel Clara, de la que sólo se aprecia una mano, en el lado derecho, que se halla inacabado. El pintor tendría dos hijos más de su esposa, uno de ellos póstumo.
Rubens pintó este retrato con un propósito puramente personal. Por ello adopta un formato reducido, en el que las figuras resultan de dimensiones muy inferiores al tamaño natural, y se sirve de un soporte de tabla imprimada de un tono marfileño. En su superficie, la pincelada cobra una ligereza extraordinaria; ello determina abundantes transparencias que permiten apreciar el boceto de las figuras construido a base de líneas de dibujo. Muchas zonas quedaron sin terminar, por ejemplo la parte inferior del sillón o el pájaro en vuelo situado entre las figuras de los dos niños.

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