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miércoles, 17 de julio de 2013

San Jerónimo / Andrea Mantegna

Museo de Sao Paulo

Andrea Mantegna
El santo aparece sentado sobre un peñasco a la entrada de la cueva que cobija su vida eremítica, en una situación un tanto secundaria que obliga al espectador a dirigir su atención hacia el paisaje descrito por el artista. En el centro de la composición ha dispuesto una peculiar eminencia rocosa, de formas vivas y agresivas, horadada por capricho de la naturaleza, de modo que a través de ella se divisa un camino que conduce al horizonte. En el lado derecho, bajo un denso celaje poblado por nubes transparentes, serpentea un río flanqueado por árboles desnudos y verticales roquedos. El basamento de la cueva, de morfología tabular recortada en sinuosos perfiles, constituye el nexo de unión entre los diversos elementos compositivos, la figura y el paisaje. 
Prevalece también en Mantegna un gusto por la introducción de representaciones de animales, como el mochuelo que corona la cueva o el león que acompaña al santo en calidad de atributo.

martes, 17 de mayo de 2011

San Jorge - St George - Andrea Mantegna

Academia de Venecia

Andrea Mantegna
La tabla enmarca la figura de san Jorge en el umbral de una puerta construida con monolíticas jambas de mármol. De su dintel, recortándose sobre el claro celaje, cuelga una guirnalda de hojas y frutos. La figura del santo se halla ligeramente descentrada hacia la izquierda, de modo que su mano y la lanza rota empuñada por ésta tienen como fondo la superficie del mármol; el detalle es de un gran interés, puesto que en él reside toda una teoría de valoración de términos. El monstruoso dragón, con un pedazo de lanza clavado en sus fauces, yace detrás de san Jorge. En el personaje ha tipificado Mantegna el ideal del héroe cristiano, encarnación, a la vez, del ideal humanista del hombre de armas y letras. Viste armadura pavonada en la que la luz pone brillos profundos, y de su espalda cuelga una breve capa roja. La cabeza aparece en perfil casi total, desde un punto de vista bajo que le concede monumentalidad sin endurecer sus rasgos adolescentes, de una belleza que recuerda la de los Apolos clásicos. El rostro recibe la luz por la derecha y desde atrás –es decir, desde el paisaje de fondo-, de modo que el disco áureo que corona al santo ve acentuada su corporeidad y perspectiva con la sombra que sobre él proyecta el cráneo. Existe, pues, un sutil planteamiento de luces y espacios. La figura del santo se encuentra en el plano divisorio entre un interior dotado de iluminación propia –a ella se deben los brillos de la armadura y la mitigación de la sombra en la mejilla del personaje- y un paisaje soleado. En éste ha representado Mantegna una ciudad fortificada a la que conduce un camino sinuoso, verdadero elemento de referencia para la comprensión de la profundidad espacial. Se trata de dos mundos diferentes; el distante y accesorio, cuya imagen ha sido tamizada por la atmósfera, y el próximo, esencia, asumido por la rotunda corporeidad escultórica de san Jorge.

jueves, 21 de abril de 2011

Cristo muerto - The Lamentation over the Dead Christ - Andrea Mantegna

Pinacoteca de Brera

Andrea Mantegna
Composición ejecutada al temple sobre tela, que incluye uno de los escorzos más famosos de la historia de la pintura. El cadáver aparece sobre una mesa, cuya superficie lisa y rígida introduce un factor de expresión dramática. El cuerpo está visto desde los pies, de modo que sus dimensiones se acortan de forma brutal, como requieren los principios de la más estricta perspectiva. El original punto de vista determina el descubrimiento de formas anatómicas que casi nunca aparecen en la pintura antigua, por ejemplo las plantas de los pies –cuyos volúmenes y textura han sido descritos con detalle- o el torso modelado por una luz rasante. Las formas del rostro, el mentón, los labios, la nariz, se proyectan agresivamente hacia delante. Con la simplicidad de las superficies anatómicas contrasta el menudo plegado del paño que cubre la parte inferior del cuerpo, revelando la robustez de las piernas. La luz crea en la tela una variedad de efectos que se resuelven a modo de grisalla.
La Virgen, acompañada por san Juan y una tercera figura de la que sólo es visible la parte inferior del rostro, se halla a la izquierda, anegada en llanto. Su boca se contrae en un rictus de dolor inusitado en la pintura de esta época y que, sin duda, anticipa el gusto manierista por la expresión rebuscada. Escaso toques de color animan los rostros, de modo que el conjunto posee una virtud monocromática que acentúa su dramatismo. Al mismo propósito responde la cruda descripción de los orificios de los clavos en las manos y pies del Cristo, cuyos tejidos han sido desgarrados con un realismo que requiere la observación por el pintor de cadáveres lacerados.

miércoles, 20 de abril de 2011

Madonna con ángeles - The Madonna of the Cherubim - Andrea Mantegna

Pinacoteca de Brera

Andrea Mantegna
La composición de la Madonna tiene un carácter casi abstracto, puesto que elude toda referencia al medio que rodea a las figuras. La Virgen, al parecer sentada, abraza al Niño que se halla en pie sobre su halda y con ambos brazos en torno al cuello de la Madre. El desnudo infantil, en contrapposto, constituye un ejercicio de valoración de las formas anatómicas por medio de una teoría de claroscuros que comporta transiciones tonales de extraordinaria variedad. Al situar los rostros de ambas figuras a la misma altura subraya el artista las diferencias morfológicas existentes entre la Madre y el Hijo. Los rasgos de aquélla, cortados con el patrón de una deidad clásica, poseen una densidad de sombras que sirve para contrastar la delicada fisonomía infantil, en la que se concentra la luz de origen celeste. Un examen en detalle demuestra la perfección del dibujo que sirve de base al suave procedimiento del modelado de las formas.
Los trece ángeles que Mantegna dispuso en torno a la Madonna constituyen una especie de aureola animada por ecos musicales. Sus rostros reciben un modelado escultórico muy distinto del de las figuras principales; son de carácter menos individualizado y, por comparación con aquéllas, producen el efecto de una grisalla. En algún caso, el pintor ha buscado los escorzos violentos.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Adoración de los pastores - The Adoration of the Shepherds – Andrea Mantegna


Andrea Mantegna
Se trata de una obra pintada al temple sobre tabla que, por necesidades de conservación, fue transferida a lienzo en época reciente. Integran la composición la figura central de la Virgen, arrodillada ante el Niño que duerme en el suelo sobre un pliegue de su manto, san José, sentado sobre un escalón del suelo rocoso, y dos pastores que acuden a postrarse ante el recién nacido. Por el camino del fondo, a la derecha, avanzan con el mismo propósito un hombre y una mujer. La escena se halla ambientada con un panorama de paisaje en el que juegan los roquedos de formas escultóricas, las sinuosas líneas del camino y el río y una vegetación casi esteparia. En el portal, situado a la izquierda, aparece el buey, un árbol frutal y varios querubines. Gracias al punto de vista adoptado por el pintor, las figuras del primer término poseen un acusado carácter de monumentalidad. Mantegna dibuja las formas con líneas precisas, haciendo gala de extraordinaria inventiva en la creación de los elementos naturales del paisaje.

domingo, 15 de agosto de 2010

La oración en el huerto - The Agony in the Garden – Andrea Mantegna


Andrea Mantegna
Cristo aparece en oración, sobre una eminencia rocosa del terreno a la que se accede por una escalera tallada en los estratos geológicos. Ante él, sobre una ligera nube, se hallan cinco putti que presentan los instrumentos de la Pasión: la columna, la cruz, la esponja y la lanza. En el primer término, sumidos en profundo sueño, los tres apóstoles permanecen ajenos a la aproximación, por el camino que conduce a la lejana Jerusalén, de la horda de soldados acaudillada por Judas, quien con el brazo extendido señala la dirección a seguir, como urgiendo a una rápida acción. Una de las figuras del primer plano permite a Mantegna desarrollar su personal teoría del escorzo. Los diferentes términos del paisaje se hallan valorados por efectos de luces; así, la figura de Cristo y el perfil del promontorio en el que está arrodillado quedan en contraluz relativo sobre la masa más clara del plano que los sucede. La atmósfera cristalina del cuadro refuerza la concreción de las formas topográficas, que han sido descritas con un criterio escultórico, sirviéndose Mantegna de una técnica extraordinariamente minuciosa. Ofrece la composición un dibujo seguro y rotundo, cuyas líneas contornean con evidencia las formas naturales, las de la arquitectura y los personajes. Como es habitual en la obra del artista, el paisaje está poblado por diversos animales.
El grupo de los tres apóstoles dormidos permite apreciar las características de precisión técnica y rigor dibujístico. La superficie del suelo se halla cuajada de gravilla que el pintor ha descrito con extraordinaria minucia. Las expresiones de los rostros de las figuras son de un gran naturalismo; sus bocas entreabiertas dejan escapar la pausada respiración propia del estado de sueño. Hay que anotar que sobre las cabezas a lo largo del frente de roca, inscribió el artista su firma: opus Andreae Mantegna.

domingo, 25 de julio de 2010

Sagrada Familia – Sacred Family - Andrea Mantegna


Andrea Mantegna

Es un cuadro de medias figuras en el que aparecen la Virgen con el Niño Jesús desnudo, san José, santa Ana (o santa Isabel) y san Juanito. Todas ellas están situadas en un mismo plano, llenando por completo la superficie, en una composición vertical modulada por líneas oblicuas.
Luces y sombras hábilmente dosificadas dan el volumen hasta producir el efecto de un bajo relieve. Y, en verdad, salta a la vista que estamos ante una obra de inspiración escultórica, esa inspiración que Mantegna buscó frecuentemente en Donatello y en la antigüedad clásica.
Es patente el recuerdo de Donatello en la manera de componer, así como en el desnudo infantil, en el óvalo facial de María o en el plegado de sus ropajes. Pero también ha adoptado con todo rigor el principio grecorromano de la isocefalia, o sea, la colocación de todas las cabezas a un mismo nivel, formando un friso. Y esta impresión clasicista se refuerza al ver la testa de san José, tan vigorosa y de tanto carácter como el retrato esculpido de un patricio de época imperial.
La poderosa plasticidad de este cuadro está servida por un dibujo rotundo e incisivo, que distingue a la mano de su autor. Está pintado sobre lienzo, soporte poco usado en su tiempo y que Mantegna empleó repetidamente.

lunes, 14 de junio de 2010

Virgen con el Niño dormido – Virgin and Child asleep - Andrea Mantegna


Andrea Mantegna
La sobria coloración parda sirve a un dibujo incisivo, sutil y seguro, que revela la personalidad de su autor. La crítica ha señalado que el encanto de esta pintura surge de la rara combinación de tosquedad y de delicadeza que ofrece.
Por último, hay que consignar que el cuadro, aunque es de pequeño tamaño, está pintado en tela de lino, en contra del empleo usual de la tabla.

viernes, 30 de abril de 2010

Virgen de la Victoria – Virgin of victory - Andrea Mantegna


Andrea Mantegna
Mantegna, hijo adoptivo del pintor arqueologista Squarcione, adquirió en los primeros años de su carrera en Padua un gusto por la antigüedad grecolatina que, aunado a la influencia de Donatello, habría de manifestarse en todas sus obras. Así, en esta Virgen de la Victoria, el podio sobre el que se asienta el trono mariano ofrece el pretexto para reproducir ricos materiales marmóreos y un bajorrelieve con la escena del pecado original. Propio de la moda pintoresca de las escuelas del norte de Italia es el coronamiento del sitial con una hornacina calada que se compone de guirnaldas vegetales cuajadas de frutos; de la clave de tan extraña construcción cuelga una rama de coral, producto marino que el saber popular consideraba profiláctico y utilizaba a modo de amuleto protector contra el mal de ojo. Junto a la erudición pictórica desplegada para representar a los santos que acompañan a la Virgen, Mantegna introduce, pues, elementos arrancados de las tradiciones del pueblo, con el propósito de introducir lo anecdótico para compensar el formalismo de la composición. La figura arrodillada al pie de la Virgen, a modo de donante, es sin duda retrato de Giovanni Francesco Gonzaga, ordenante del cuadro para conmemorar su victoria sobre los franceses en Fornovo.

martes, 27 de abril de 2010

Crucifixión – Andrea Mantegna


Andrea Mantegna
El artista muestra un interés por problemas perspectivos, por la representación de los volúmenes y la calidad material de los objetos, Sorprende en esta composición la deformación óptica del espacio, captado con una visión global que produce un efecto de curvatura similar al obtenido con ciertos objetivos fotográficos. Los personajes constituyen el nexo de unión entre los diversos términos pictóricos, puesto que se agrupan hasta las lejanías del camino que asciende a una Jerusalén de curiosa topografía.

sábado, 31 de octubre de 2009

Tránsito de la Virgen - Death of the Virgin - Andrea Mantegna

Museo del Prado

Andrea Mantegna
La composición de esta pequeña tabla está falseada por el hecho de la mutilación de su parte superior, en la que aparecía, cobijada por la bóveda arquitectónica, la figura de Cristo rodeado de ángeles acogiendo el ánima de la Virgen. La parte principal muestra a los discípulos, portando cirios y palmas, en torno al lecho mortuorio de María; su gesto acongojado tiene el refuerzo del grave tratamiento que han merecido los ropajes.

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